“Mi arte es militante y tiene un mensaje humano”
Esta noche llega al Complejo Cultual Politeama–Teatro Atahualpa del Cioppo, de la ciudad de Canelones, la obra ‘Julius, reportaje al pie del patíbulo’, adaptación teatral del libro homónimo que cuenta las vivencias de Julius Fucik desde su detención hasta su muerte.
Julius Fucik, periodista militante de izquierda y opositor al régimen nazi, escribió sus vivencias en un cuaderno mientras permanecía detenido en una cárcel de Checoslovaquia. Juan Tocci, director de la adaptación al teatro que se presenta esta noche en el Politeama, también se define como militante pero prefiere no poner rótulos. Su pelea es por el arte, por lo humano y en contraposición a cualquier dogmatismo.
A la dirección de Tocci se le suma la actuación de Iván Solarich. La adaptación está en ruedo desde hace dos años y ha recorrido varas localidades del país. HOY CANELONES habló con Juan Tocci sobre la historia de Julius Fucik, la transformación de una obra literaria en una propuesta teatral y las conexiones entre el arte y la política.
La obra tiene como base un texto escrito en primera persona y en la cárcel…
Es una adaptación del diario personal de Julius Fucik, periodista de izquierda en la época nazi. Él estaba en Checoslovaquia cuando fue perseguido. Estuvo allí un año prisionero hasta que lo ejecutaron. La historia tiene la particularidad de que había un guardia amigo de la otra parte -de toda la gente que pensaba como Julius- que le ofreció al periodista todos los días una hoja y un lápiz. Durante trescientos sesenta y cinco días, Julius escribió un diario de todo lo que vivía y pensaba.
¿Es la primera vez que ‘Reportaje al pie del patíbulo’ tiene su versión teatral?
La obra ya había sido adaptada en otra oportunidad. Tal vez las dos sean buenas, pero los caminos que se toman son diferentes. Yo lo transformé en un espectáculo unipersonal, donde hay varias voces que Iván Solarich logra interpretar de manera fenomenal.
¿Es más complejo llevar al teatro lo escrito en un libro que un texto escrito para una representación escénica?
Es mucho más difícil. Realmente me llevó muchas dificultades y trabajos pero fue un proceso muy emocionante. Hay momentos que conmueven mucho, y conformó mucho en los ensayos porque Iván también fue tocado por esa emoción, por cosas de la vida particular del actor.
La obra tiene un trasfondo político importante. ¿Cómo se lleva con esa discusión de si el arte debe comprometerse o no con la política?
Mi arte es militante, eso no significa tener una sola idea. Todas las obras que hago o pretendo hacer tienen un mensaje humano, a veces más o menos político. Poner rótulos es algo que no me agrada y está muy bastardeado. Creo profundamente en el ser humano y estoy en contra de cualquier tipo de dictadura o dogmatismo.
Fernando Guerrero


