Con Franscesca Sena, poeta antologada en el flamante libro ‘En el camino de los perros’

Primaveras y cloacas

Franscesca Sena tiene veinte años y es poeta. Vive en la ciudad de Canelones, nació en Montevideo y pasó su infancia en La Paz. En octubre de 2016 publicó algunos de sus textos en el sitio En el camino de los perros, un espacio virtual para escritores de entre 15 y 20 años coordinado por Miguel Avero, Santiago Pereira, Hoski, Regina Ramos y  Paola Scagliotti. Ahora sus poemas pasan al papel, pues en estos días la editorial Estuario ha publicado el libro ‘En el camino de los perros. Antología crítica de poesía uruguaya ultrajoven’ que, además de recoger las producciones de todos aquellos jóvenes que participaron de la plataforma entre los años 2015 y 2016, introduce comentarios de docentes y críticos.

La entrevista que sigue tuvo lugar en el Prado-Parque Cultural de Canelones, un lunes de agosto, al caer la tarde. Franscesca llega un poco más tarde de la hora pactada y, entre puchos y grapamiel, hablamos sobre su poesía, la experiencia de publicar y la vida en general. De su búsqueda estética, Miguel Avero dice: “Su ‘exilio’ se deduce de la poesía misma y, como en el caso de Elizabeth Bishop, es doble. Hay un traslado forzoso que la aleja de sus entornos; pero también hay un traslado interior, constante mudanza de emociones y sentimientos”.

Se trata de una poética de intensidad, que recorre los clásicos motivos líricos (principalmente el amor y su pérdida) con el fulgor de la imagen que se desenvuelve rítmica, precisa y espontánea. Lejos del solipsismo o el melodrama, el desgarro de la ausencia aceita los engranajes de una poética con capacidad de reflexión sobre el acto creativo y sutiles visajes de ironía y autoparodia.       

Viviste muchos años en La Paz, naciste en Montevideo y actualmente residís en Canelones. ¿Estos cambios se reflejan de algún modo en tu creación? ¿Cómo te llevás con Canelones?

Por dónde empezar… Viví nueve años en La Paz y lo remarco porque fue donde pasé parte de mi infancia y donde falleció también. Porque cuando llegué a Canelones, las cosas se pusieron crudas. Moverme no afectó mi creación, pero sí cambiaron parámetros, visiones. Canelones lo vivo como un hogar, pero a la vez es el lugar que recorro cotidianamente, el día a día. Aun así, siento que me ahoga en la monotonía y siempre es más de lo mismo.   

En la presentación que cada poeta hace de sí mismo en el sitio, decís: “Mi motor es un reproductor de mariposas que late frecuentemente en ayer, hoy y mañana”. ¿Cuál es tu ‘motor’ al momento de escribir?

Le escribo a la vida, que se va yendo día a día. Por eso me refiero a “ayer, hoy y mañana”, eso en realidad no es nada, son simples etiquetas para poder ubicarme en un tiempo y espacio, y poder ordenarme. Me siento un alma anacrónica en realidad, en el tiempo incorrecto.

¿Y por qué las mariposas?

Porque en un sueño que tuve iba caminando con la persona con la que estaba antes y de la nada, hablando, él me lo decía: “Vos solo tenés que buscar el reproductor de mariposas”. Y yo respondía: “¿Y dónde está?”.  Eso fue un motivo de inspiración, mi sueño. El mundo onírico es un mundo para inspirarme. En realidad mi motor para escribir es el dolor. Contenta también he escrito, pero no es lo mismo.

¿Reconocés sin embargo que en muchos de tus poemas trabajás el dolor con una cierta audacia, dándole sutiles giros de ironía y comicidad?

Sarcasmo. A veces me paro frente al espejo después de cometer un error y digo: “Mirá, mirá esta pajera lo que acaba de hacer”. Porque no va a venir nadie más a decírmelo.

¿Y tú gusto por la poesía? ¿De dónde viene?

De chica miraba un árbol, la brisa o la lluvia o las hojas caer en el otoño o el calor asfixiante del verano, que te hacía sudar todo. La poesía para mí estaba en todos lados. Amo la música, amo el arte, pero directamente siento que con la poesía tuve un encuentro cercano.

¿Cuáles son tus puntos de referencia al momento de escribir? ¿Quién te inspira o te influye?

De Uruguay, me gusta Horacio Quiroga, su tragedia. Y Mario Levrero, que aunque hace poco que lo conozco igual me influye, alimenta mi parte surrealista, le da una vuelta al tiempo. He leído mucho a Bukowski. Filosofía también, algunas cosas que me quedaron de Nietzsche. Y Hemingway, Rimbaud. Trato a veces de no leer tanto para ser más yo.

¿Qué significa publicar en formato libro?

Ya no soy maldita (risas). Ya no tengo algunos textos tirados ahí, que están en una hoja.

¿Qué entendés por poeta maldita?

Alguien a quien le chupa un huevo todo lo que piensen los demás. Al publicar el libro van a empezar a surgir comparaciones entre los poetas, este está zarpado, este no. Cosas así, bizarras de la sociedad.

¿O sea que la crítica literaria no te interesa en lo más mínimo?

No. No me va.

¿Actualmente estás escribiendo? ¿Qué proyectos tenés en adelante?

Estoy escribiendo, sigo con la poesía. Tengo el cuaderno acá, si querés ver. En cuanto a lo otro, tengo un poemario, que se llama ‘Ver el camino de la gente sola’, y tengo algo nuevo que está surgiendo. En realidad escribo para algo personal. Algún día tal vez viva de la poesía, algún día tal vez viva de otra cosa. Ahora, además, estoy buscando trabajo, entregando currículums. Buscando oportunidades.

Mathías Iguiniz

Franscesca Sena.

 

Dejé el corazón en la misma estación

Conocí un nuevo olor
que me recordó su olor
fumaba un cigarro en la lluvia
y lo percaté en la brisa espesa
rescaté lo mejor
y lo tiré a media vida de aquí
no importa ser malaventurado
malaventurado se deja
nunca sabré lo que hacés todo el tiempo
te vi partir en dirección contraria
me asusté
a mil cuadras dejé el corazón en la misma estación
ya no recuerdo olor alguno
que se parezca al tuyo

Retorno

Si querés podés jugar con la existencialista del paisaje monótono
pero
(siempre hay un pero)
no subestimes al paisaje
si querés podés quedarte diez segundos más
pero
eso va a ser más que suficiente
veo tu silueta dudando
si querés podes irte
pero
con la condición de que no vuelvas nunca
dejé al amor a media cuadra de los días
comenzó a florecer septiembre olor café
la brisa nueva era melancolía invernal
pero
ya estás a una estación de mí
no ibas a florecer con mi saliva

                                            Franscesca Sena

 

-Textos extraídos del sitio https://enelcaminodelosperros.wordpress.com/