Crónica de teléfonos: El sistema telefónico a clavijas y algunas de sus derivaciones en el tiempo

El clásico teléfono a manija, originario de Checoslovaquia.

El primer teléfono que conocí lo tenían en la casa de Eulogio Ferreira, un vecino de la Calle Ancha en Santa Lucía. Era una caja de madera que estaba fija en la pared. Cuando era necesario, los vecinos solicitábamos que se les llamara a ese número, ya que era el único teléfono que había en el barrio.

Abrumado por tanta tecnología en telefonía celular y, a su vez, tratando de sobrellevar a los programas periodísticos/futboleros del Mundial 2018, intenté recopilar algunos datos del sistema telefónico a clavijas. Supe, así, que la primera central telefónica fue inventada en 1877 por el húngaro Tivadar Puskás, que trabajaba con Thomas Alva Edison.

Más rápido caminando

Antigua central telefónica que se utilizó hasta el año 1995 en Los Cerrillos.

Como dicen los cantores de la actualidad: “¡Qué levanten las manos…!’ quienes no concurrieron en alguna oportunidad a las cabinas de ANTEL para hacer alguna llamada telefónica en la época de los teléfonos a manija…

Hubo una época no muy lejana en que las comunicaciones no fueron tan rápidas como lo son hoy. Pocas personas tenían teléfono.

La evolución en las telecomunicaciones merece que nos detengamos unos minutos para recordar algunos detalles del antiguo sistema a clavijas. Para ello recabé información brindada por algunas telefonistas que utilizaron aquel sistema. Bastante atrasado estaba el país en materia de comunicaciones cuando en las películas norteamericanas veíamos que se comunicaban desde dentro de los automóviles y, acá, todavía estábamos dándole a la manija para llamar a las operadoras (ya que en general eran mujeres y en algunos turnos nocturnos se disponía de varones).

Algunas ciudades se tardaron más de lo esperado para sustituir el sistema de operadoras manual. Los Cerrillos fue una de ellas, lo que permitió en parte mantener por más tiempo las características pueblerinas. A pesar de la cercanía con la capital del país, este y otros detalles particulares lo seguían destacando como ciudad/pueblo, al decir del periodista local Miguel Pérez Estévez.

Recién en el año 1995 ocurrió «el milagro» en el cual el cambio fue abismal, ya que se salteó el sistema de discado por pulsos para llegar directamente al sistema digital, lo que permitió el uso del fax, que fue muy bienvenido. “Fue como pasar de la prehistoria al futuro sin pasar por el presente”, me dijeron

Señoritas

A las operadoras se les decía “señoritas” y, a su vez, ellas no podían tutear a los usuarios aunque fueran personas de su amistad o familiares, porque había supervisoras que monitoreaban las llamadas y los tiempos de espera, entre otras cosas.

En el turno nocturno se pasaban a Canelones todos los datos que tenían las fichas realizadas durante el día. Al recordar estos detalles, muchos nombres volvieron a hacerse presentes en las mesas de trabajo.

Teléfono de origen polaco.

Números más solicitados

El modo de generar una comunicación comenzaba con la central de Canelones y, desde allí, se dirigía hacia el destino. Así se armaba una cadena y se estimaba la demora antes de comunicarse entre los abonados.

Cuando uno levantaba el tubo y daba manija, era detectado en la mesa de trabajo porque una chapita blanca caía en el número correspondiente del tablero. Los destinos más solicitados eran las comisarías, los médicos y las funerarias. Desde el Campo Militar (servicio de Veterinaria y Remonta), barracas, comercios y algunas estancias de la zona, eran los que solicitaban más comunicaciones, ya que eran pocos los particulares que poseían teléfono.

En algunos casos le solicitaban a la “señorita” que transmitieran mensajes a las radios que, a su vez, difundían en determinados horarios, ya que gente de las zonas rurales no tenía otro modo de recibirlos.

Un caso particular fue el de un señor que, religiosamente, llamaba a la operadora los domingos de mañana para solicitar comunicación con un programa de radio que recibía pedidos de canciones.

Teléfono digital que daba ANTEL, de origen español. Algunas centrales, entre ellas la de Los Cerrillos, pasaron del sistema de clavijas al sistema digital, salteándose el sistema de telediscado por pulsos.

Línea de espera

Las operadoras iban realizando una cadena con centrales hasta llegar al destino. Muchas veces, alguna central intermedia hacía caer la cadena y había que iniciar todo de nuevo.

Cuando la demora era mayor de una hora y media, se avisaba que había “demora indeterminada”. En los primeros tiempos había una sola mesa con catorce pares de clavijas, que era el máximo de posibilidades de conexiones a la vez.

Cuando se dejó de usar ese sistema, funcionaban tres mesas con una operadora en cada una, pero las posibilidades de conectar por error a más de dos personas a la vez podía suceder (conexiones ligadas). Eso lo recuerdo claramente: en ocasiones se oía otra conversación en la línea. También había bornes que conectaban a cuatro o cinco abonados a la vez y varios contestaban, entonces la telefonista les decía con cual número quería comunicarse y los demás debían cortar, pero cabía la posibilidad de que alguno no lo hiciera y quedara escuchando. Muchas veces, por la forma en que solicitaban hablar con un médico o la comisaría, nos dábamos cuenta de que circunstancia estaba pasando…

J.R.