El 1942, el ejército nazi rodeó el poblado de Lídice, ubicado en la entonces Checoslovaquia, exterminó a todo la comunidad y luego quiso invisibilizar lo ocurrido. Pero muchas comunidades se opusieron a que el nombre de esa localidad desapareciera.
La ciudad de Canelones se sumó a la iniciativa de mantener viva la memoria de Lídice: le puso el nombre de ese pueblo a una de sus plazas y cada año recuerda un nuevo aniversario del exterminio.
La jornada de este año no solo tuvo lugar en la plaza que lleva el nombre de Lídice (ubicada en la esquina de Eduardo Martínez Monegal y Federico Brause), sino que también se realizó una recorrida por la Biblioteca ‘Gabriela Mistral’ y por el Municipio de Canelones, y se presentó, en la Sala Lumière de la capital canaria, el libro ‘Lídice: memoria, espacio público, acción política. Y otras memorias subalternas’ (ver nota en página 3).
El acto de ayer en la Plaza Lídice contó con la presencia de autoridades del Gobierno de Canelones, estudiantes de varios centros educativos de la ciudad, representantes de la Embajada de la República Checa en la región y de la Asociación Uruguaya de Amigos de la República Checa. En la oratoria se hizo énfasis en la importancia de tener en cuenta el pasado para trabajar por un futuro mejor.

Simbólico
La estudiante de Magisterio Natalia Orta, en su discurso manifestó que “Lídice no fue elegido al azar. Según los nazis, el pueblo de Lídice había dado refugio a los operativos de la Operación Antropoide. La inteligencia nazi sabía, o sospechaba, que varios grupos de resistencia en el exilio inglés provenían del pueblo de Lídice, a unos veinte kilómetros de Praga”. Agregó que “la venganza no acabó con los asesinatos de Lídice: el pueblo mismo, de acuerdo con las instrucciones de Hitler, debía desaparecer. Un grupo de cien alemanes llegó al pueblo y le prendió fuego. Cuando no quedó un solo ladrillo, se cubrió toda la zona con tierra y plantaron cultivos. El pequeño arroyo que cruzaba el pueblo fue desviado, así como los caminos que entraban y salían de la localidad”.
El embajador checo en la región, Karel Beran, por su parte, se dirigió a los escolares, quienes todos los años dicen presente en los actos de recuerdo del pueblo de Checoslovaquia. “Estamos acá para recordar la injusticia y la violencia que no tendrían que haber tenido lugar en la sociedad en nuestra modernidad. Cuando sean grandes y pasen por este lugar, van a saber que, más que un recuerdo de la tragedia de aquel entonces, este espacio es un símbolo del derecho a la vida y la condena a la violencia”, expresó.

Barbarie
Lídice es el nombre del pueblo checo que se grabó para siempre en la historia como un recordatorio de la brutalidad nazi. Se trata un poblado de Checoslovaquia (actualmente República Checa), hoy recordado por haber sido completamente destruido, a instancias de Hitler, por las fuerzas nazis de ocupación durante la Segunda Guerra Mundial, en venganza por el asesinato del jerarca germano Reinhard Heydrich. De todas las operaciones de venganza, la más conocida es la ocurrida el 10 de junio de 1942. Ese día, fuerzas de seguridad alemanas rodearon el poblado, cerrando todas las salidas.

Este pueblo fue escogido por ser uno de los más activos contra de la ocupación nazi, entregando a la resistencia una gran cantidad de partisanos. Al entrar al pueblo, toda la población fue sacada de sus casas, separando a todos los hombres mayores de 15 años llevándolos a un granero. Al día siguiente fueron todos fusilados. Las mujeres y niños restantes fueron enviados al campo de exterminio de Ravensbrück, donde la cuarta parte de ellos murió en las cámaras de gas o por el trabajo forzado. Los niños por su parte, fueron llevados al gueto de la calle Gneisenau, en Łódź (actual Polonia), donde fueron separados en base a criterios raciales. Los que podrían ser objetos de “arianización”, fueron enviados a Alemania, mientras que los 82 restantes fueron asesinados en Chelmo. El poblado fue destruido y totalmente arrasado. En total, 340 habitantes del pueblo fueron asesinados (192 hombres, 60 mujeres y 88 niños).
F.G.

