El pasado sábado se realizó un taller de Lenguas de Seña Uruguaya (LSU) en la ciudad de Canelones. El evento tuvo lugar en Minga Casa y contó, además, con una instancia de danza y de juegos.
La primera parte del taller estuvo a cargo de Nicolás González, joven sordo que ha dado clases de LSU en varios espacios de Canelones. Luego, Verónica Britos, profesora de arte en Primaria y en Bachillerato, fue quien brindó una instancia de integración con juegos y danza.
En diálogo con HOY CANELONES, Britos contó que la danza y la lengua de señas conviven de muy buena forma. “Me acoplo con la propuesta de danza a las clases de lengua de señas que se están realizando todos los sábados en Minga. He aprendido algo de lengua de señas y encontré, en ambas lenguas, un complemento extraordinario”, explicó. Britos aplica algunos conceptos de LSU en las escuelas donde dicta clases y, de esa manera, fomenta la comunicación no verbal.
Con los talleres, las personas sordas también aprenden a bailar. “Se puede bailar sin música, ya que la danza es independiente del arte musical. En ese sentido, damos lugar a que aparezcan esas manifestaciones no de forma sonora pero sí a través del ritmo”, indicó la profesora.
Estilo de vida
Verónica Britos también ha integrado el baile a disciplinas diferentes a la lengua de señas. El mes pasado, por ejemplo, llevó adelante una clase de danza y atrapasueños para toda la familia. “Creo que cualquier movimiento de la vida puede ser un movimiento de danza. A su vez, considero que toda manifestación artística es un movimiento de danza o podría llegar a serlo”, apuntó la profesora. “Basta aplicar los principios de la danza a otras áreas de la vida para poder desplegar nuestros movimientos creativos en la vida cotidiana”, agregó.
La educación grupal también está presente en los talleres de Britos. El taller del mes pasado, realizado en el paraje Etchevarría, unió momentos de juego con la temática de los sueños. Se elaboró allí un atrapasueños colectivo y la danza y la familia fueron los conectores que acompañaron las actividades del taller. “Muchos practican el arte en familia. Es bueno fomentar que se pueda expresar el vínculo familiar en la cotidianeidad a través del arte. Es una herramienta innata que está al alcance de todos”, expresó Britos.

Texto y fotos: F.G.

