Cientos de personas visitaron la necrópolis de la ciudad de Canelones en la pasada jornada

En la memoria

 Religiones mesoamericanas y católicas coinciden en tomar el 2 de noviembre de cada año para recordar a sus difuntos. Muchos uruguayos adoptan parte de la conmemoración católica, y en estas fechas recuerdan a los seres queridos que se fueron.

 Cientos de personas fueron ayer a la necrópolis de la capital departamental y dejaron flores en las tumbas de sus seres queridos. HOY CANELONES concurrió, antes del mediodía de la pasada jornada, al cementerio de la capital canaria, y recogió testimonios de comerciantes, funcionarios y visitantes. La mañana en calma, con pocos rayos de sol, generó un clima adecuado para la nostalgia por el amigo, compañero o familiar que ya no está.

 Vigencia

La necrópolis de la capital canaria estaba llena. La cantidad de adultos mayores reforzaba los comentarios que se oían entre los puestos de floristas, que afirmaban que la gente joven ya no va tanto a los cementerios. Sin embargo, la presencia de los más chicos no era nula, y muchos padres trasmitían la costumbre.

María Teresa arma su puesto de flores en frente al cementerio desde hace más de veinte años. No solo viene cada 2 de noviembre, también concurre los días del Padre, de la Madre y de los Abuelos. Califica a la venta como regular, igual que años anteriores. Reina hace quince años que vende flores durante el Día de los Difuntos. Cuenta que la jornada de ayer fue más exitosa que otros días debido a que el miércoles cerraron la necrópolis temprano. “Mucha gente se vio imposibilitada a entrar al cementerio ese día porque cerraron las puertas a la hora 16”, dice. Otros floristas del lugar coinciden con Reina y comentan que el cerrar las puertas tan temprano generó malestar.

 Oferta y demanda

Los puesteros del local de madera que está todo el año frente a necrópolis tuvieron que reponer su mercadería más de cinco veces. Expresaron que la venta fue mejor que años anteriores, y que las flores que más se venden son las artificiales. Gladys fundó el puesto y trabajó allí veinticinco años. Hoy está jubilada y desde hace seis años el local le pertenece a su hijo, pero dos por tres se da una vuelta para ver cómo va todo. “En los treinta y dos años que el puesto tiene, este es uno de los días que más se ha trabajado”, sostuvo. La señora cree que la venta subió porque los precios bajaron y porque el tiempo destrozó muchas flores plantadas en los hogares.

Fuentes de la División Necrópolis de la Intendencia de Canelones destacaron que hubo presencia de un público similar al del año pasado, tanto en la capital como en todo el departamento. “La concurrencia empezó hace varios días. Los adultos mayores son los que más vienen, aunque los jóvenes también se acercan”, sostuvo Nadia Mora, funcionaria de Necrópolis. Agregó que días anteriores al 2 de noviembre se realizó una preparación del personal y se buscó que el servicio estuviera cubierto en su totalidad. 

 Históricas

La tradición católica eligió al segundo día de noviembre como predecesor del día de Todos los Santos, fiesta solemne que se hace por todos aquellos difuntos que, habiendo superado el Purgatorio, se han santificado totalmente. La conmemoración de los Fieles Difuntos, celebrada ayer, tiene como objetivo orar por los fieles que acabaron su vida terrenal. Esta tradición se celebra de modo similar en las iglesias cristianas, católicas, ortodoxas occidentales, Comunión de Porvoo, Unión de Utrecht y Comunión Anglicana.

México es el país que más continúa la tradición mesoamericana de celebrar el Día de los Muertos. La grieta con el legado católico se da en las consecuencias de la vida después de la muerte. Los mesoamericanos creían que no era el comportamiento moral en tierra lo que condenaba o salvaba al difunto; pensaban, en cambio, que el destino de sus almas estaba arraigado a cómo murieron.

Fernando Guerrero