Debido a los agrotóxicos, la venta de miel uruguaya a Alemania bajó de 90% a 15%  

El Grupo de Apicultores de la Sociedad de Fomento de Sauce cambió su matriz productiva y decidió no curar a sus colmenas con productos químicos. Utilizan el timol, una sustancia natural que viene del tomillo, y el ácido oxálico.

Colmenas en peligro

 Un gran porcentaje de los apicultores canarios tienen a la producción de miel como una actividad alternativa. Si los productores no cuentan con más de 500 colmenas, se les hace difícil vivir solo de las abejas y deben encontrar una actividad alternativa. Al problema de la cantidad de producción se le suma el de la demanda, debido a que las ventas de miel uruguaya a Alemania bajaron del 90% al 15% de la producción nacional.

 Las razones de la baja tienen que ver con el incremento del agronegocio y las cantidades de agroquímicos que se aplican, ya que el año pasado, un importador alemán detectó que las mieles uruguayas contenían residuos de glifosato por encima de las 50 partes por billón.

Para saber cómo afecta esta baja en la producción local, y si la contaminación de la miel está contemplada dentro del Plan de Ordenamiento Territorial de la Comuna Canaria, HOY CANELONES consultó a Daniel Jurado, apicultor de Sauce, y a Matías Carámbula, director de la Agencia de Desarrollo Rural de la Intendencia de Canelones.   

 Dañinos

El apicultor Daniel Jurado calificó a los costos de la producción de miel como muy ajustados, al borde de la rentabilidad. En cuanto al mercado internacional, sostuvo que Alemania es “la puerta de entrada” al mercado europeo y avizoró que la problemática de los agroquímicos también puede disminuir la venta de miel en otros mercados internacionales, como China y Estados Unidos.

El productor agregó que los insecticidas nicotinoides afectan directamente a las abejas, pero que hay otros factores de contaminación indirectos que también dañan al insecto. “La abeja no solo necesita néctar de las flores para sobrevivir. El agua que este insecto toma de arroyos, por ejemplo, muchas veces está contaminada”, indicó.

Jurado integra el Grupo de Apicultores de la Sociedad de Fomento de Sauce, asociación que cambió su matriz productiva y decidió no curar a sus colmenas con productos químicos. “Utilizamos el timol, una sustancia natural que viene del tomillo, y el ácido oxálico. Abandonamos los químicos dentro de la colmena”, expresó el productor y agregó que el grupo está bajo el asesoramiento de la Master en Ciencias Biológicas, Estela Santos.

 Complejidad

El director de la Agencia de Desarrollo Rural de la Intendencia de Canelones, Matías Carámbula, por su parte, señaló una dificultad a la hora de contemplar a la producción apícola en el ordenamiento territorial, debido a la constante movilidad de las abejas. “Efectivamente, el glifosato está presente en el país y en Canelones, en cursos de agua y cultivos. Son productos que están muy expandidos en todo el departamento y eso hace que la abeja esté en contacto con ese producto”, manifestó.

El jerarca recordó el modelo de producción apícola que se lleva adelante en la Laguna del Cisne. “Allí se da una producción orgánica y agroecológica. Indudablemente, la utilización del glifosato como producto químico en esa zona bajó y eso repercute en la miel que se produce en esa cuenca de cinco mil hectáreas”, dijo.

 En la interna

Con respecto a las mesas de diálogo de cara al Plan de Ordenamiento Territorial, que se están llevando a cabo entre la Intendencia y organizaciones sociales, Carámbula informó que en las mesas participaron cooperativas apicultoras donde el tema estuvo planteado.

En cuanto al mercado de la miel dentro del país, Carámbula sostuvo que “se debería hacer al menos alguna experiencia piloto sobre la trazabilidad de la miel, no solo a los productos químicos y restos de plaguicidas sino también a la diversidad de la producción como miel de pradera, de monte nativo, de monte de eucalipto”.

Fernando Guerrero   

Debido a los agrotóxicos, la venta de miel uruguaya a Alemania, considerada “la puerta de entrada” al mercado europeo, bajó de 90% a 15%.

 Golpeando puertas

En su edición del pasado 31 de julio, La Diaria informó que la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU) viene recorriendo comisiones de la Cámara de Diputados para transmitir la situación del sector, que es además indicadora de la salud del ambiente y de la población. En el pasado mes de marzo fue a la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca; el 12 de julio fue a la de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, y ahora planea ir a la Comisión de Salud Pública.

En diálogo con el citado medio capitalino, Ruben Riera, presidente de la SAU, informó que el principal planteo es por “la liberación no controlada de agroquímicos al medioambiente”. Explicó que esa liberación “ha bajado las posibilidades de alimentación de la abejas, particularmente por el uso de herbicidas” y que “ha impactado en su sobrevida y capacidad funcional, porque muchos son insecticidas letales a corto plazo, y otros afectan el comportamiento de las abejas generando desorientación, pérdida de memoria, tanto del olfato, como del gusto, y que eso genera problemas a la hora de recolectar alimentos”. Comentó que eso ocurre, particularmente, con los insecticidas neonicotinoides, como el tiametoxam y el sulfoxaflor.

Cabe consignar que el sulfoxaflor ha sido motivo de discordia entre la SAU y la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA). Riera explicó que ese insecticida “se introdujo recientemente y se sigue ampliando el número de habilitaciones”, pese a que la SAU planteó en el Grupo Asesor en Fitosanitarios y Abejas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) que no se hiciera, por las consecuencias en las abejas.