Hay hogares con paredes descascaradas, llenas de humedad. Los propios ancianos dicen que de noche tienen que andar peleando con las cucarachas”, contó Adriana Pisani, adjunta de la Dirección Departamental de Salud.
La funcionaria, encargada de realizar inspecciones a hogares residenciales del departamento, habló de la situación con HOY CANELONES. La humedad y los insectos conforman solo una parte de los problemas que los residenciales departamentales tienen, y que van desde la falta de atención médica hasta la alimentación.
El Ministerio de Salud Pública inspeccionó setenta hogares en lo que va del año, de un total de 165 centros que el departamento tiene, entre residenciales, psiquiátricos y casas de inserción familiar. De la suma total se cerraron diez por no cumplir con las condiciones que el Ministerio exige. La adjunta de la Dirección de Salud ofreció detalles de la situación de los hogares en Canelones, de las medidas a tomar tras la clausura de algunos espacios, y de algunas “maniobras” que los dueños de los centros realizan para evitar las inspecciones.
Generalizada
Para Adriana Pisani, la gravedad de los hogares es general, con algunas excepciones. El mayor problema que la funcionaria destacó es la falta de médicos que “dirijan” la atención de los ancianos. “Faltan médicos que controlen, lleven las historias clínicas, determinen cómo se da la medicación, cómo se mantiene, etc.”, señaló. Agregó que los médicos a veces hacen los controles y se van. “La salud es algo transversal, donde importan muchísimas cosas. Los ancianos deben tener un momento de ocio adecuado, un contacto con sus pares”, manifestó.
En cuanto a los hogares que dependen de ASSE, Pisano indicó que la situación mejora. Sobre el Hogar ‘Carlos Vercesi’ de la ciudad de Canelones, la adjunta destacó las condiciones edilicias y atencionales. “Se respeta el número de camas y el de pacientes. Puede haber algún problema para mejorar pero no tenemos problemas elementales”, indicó.
Requisitos
Para que un hogar de ancianos funcione correctamente, el Ministerio de Salud Pública exige alojamiento diurno y nocturno, alimentación adecuada (cuatro comidas diarias), ropa de cama, lavandería, emergencia móvil, servicio de enfermería, de higiene personal y de rehabilitación (actividades recreativas, físicas, etc.) y podología. Es necesario, además, un médico referente, especialista en Geriatría (en aquellos departamentos o localidades donde no se cuente con médico de la especialidad, un médico general), personal de enfermería, de servicio y de cocina, asesoría nutricional (no implica un cargo de nutricionista permanente) y cuidadores.
En cuanto a infraestructura, se solicitan salas o dormitorios adecuados (con ventilación e iluminación) que mantengan la relación de cinco metros cuadrado por residente, y espacios comunes tales como comedor, sala de estar, sala de primeros auxilios y/o enfermería y sala y/o dormitorio de cuidados especiales.
Viveza criolla
Adriana Pisani también habló de algunas “habilidades” de los dueños de los hogares a la hora de recibir inspecciones. “Al cerrar algunos espacios, los dueños cambian de dirección. A veces cambian de lugar a los ancianos, hasta que el Ministerio pase. Además, hemos encontrado casos donde se les saca la cédula a los ancianos y se les niegan los derechos básicos”, manifestó.
El Ministerio de Salud Pública, a través de la Dirección Departamental de Salud, tiene la potestad de clausurar los centros y de trasladar a los ancianos en el caso de que los familiares no se hagan cargo. “Muchas veces, los familiares no tienen como llevarlos, entonces tenemos que buscar otros residenciales de la zona, y todos están en malas condiciones o no aceptan a los ancianos porque manejan otros precios”, explicó Pisani.
La Dirección Departamental de Salud continuará con sus inspecciones durante todo el año 2017 y planea duplicar los hogares monitoreados al terminar el año.
Fernando Guerrero

