En diálogo con uno de los referentes del Proyecto ‘Área Protegida François Margat’, conocemos la actualidad de una más que interesante propuesta que persigue la concreción de un pulmón verde en la ciudad de Canelones.
Un grupo de investigadores estudió las extensiones del cultivo de soja en la zona de Margat y detectó que tanto las poblaciones de líquenes (grupo de organismos constituidos por un alga y un hongo que viven en asociación simbiótica) como las de otros seres vivos, parecen estar siendo afectadas por un campo de monocultivo ubicado a pocos metros del Arroyo Canelón Chico. Los investigadores decidieron presentar una propuesta para proteger la zona de Margat, que tiene una gran riqueza de flora y fauna. Cuatro años después de que presentaron el proyecto no han tenido respuesta por parte de las autoridades de la Intendencia de Canelones.
El grupo de investigadores recorrió por más de un año el lugar y pudo constatar la existencia de casi cuatrocientas hectáreas donde habitan al menos diez especies de anfibios, setenta variedades de árboles nativos y ciento veintitrés tipos de aves. Por ejemplo, se pueden encontrar pastizales, juncales, un bosque ribereño alrededor del Arroyo Canelón Chico y una laguna conocida por los lugareños como Laguna de los Patos. Esa laguna está alimentada por aguas del mencionado arroyo, que luego desemboca en el Río Santa Lucía.
Proyecto integrador
El técnico en agroenergía Diego Martínez, uno de los referentes del proyecto, explicó a HOY CANELONES que se presentó la propuesta porque “hay una zona de riqueza biológica en el territorio, y también pensando en el desarrollo del departamento, que muestra un claro crecimiento en esa zona”. Sumado a la propuesta se planteó la necesidad de hacer trabajos relacionados como visitas de escuelas y políticas de difusión del área.
Cuando presentaron la idea, hubo un acercamiento por parte de las autoridades de la Intendencia y un interés de trabajar en conjunto. Al pasar el tiempo, eso se fue desdibujando y hoy no hay ninguna respuesta para el grupo de investigadores, ni siquiera se explicaron las razones por las cuales no se desarrolló el proyecto.
Interés de la educación
A pesar de que la propuesta no tuvo apoyo gubernamental, el grupo de interesados en preservar el ecosistema de Margat siguió con sus actividades en la zona. Realizó diferentes trabajos en conjunto con escuelas y liceos del departamento, donde se les mostró a los niños y adolescentes el lugar y las maneras de cuidarlo. ”Los centros educativos se acercaron a nosotros y demostraron interés por el proyecto”, dijo Martínez.
El Liceo Tomas Berreta fue uno de los centros que se acercó y sus estudiantes hicieron algunos trabajos de investigación. “Se realizaron estudios por parte de orientaciones abocadas a la biología y química, y relacionados con las ciencias sociales, como encuestas de la aceptación de la población ante un proyecto de este tipo. El tema involucra a varios actores de la sociedad y se puede estudiar en las diferentes tramas de la educación”, manifestó el técnico. Los docentes y alumnos de la Escuela de Las Violetas utilizaron el área para trabajar durante todo el año pasado.
Lo último que se pierde
A pesar de los años que pasaron, los investigadores esperan que en algún momento se realice un proyecto de protección de áreas similar a que plantearon en 2013. “Cada vez queda más evidente la importancia de reservar los cursos de agua de esta cuenca. Es una de las medidas para mejorar la calidad del agua y del ecosistema en general. Sería necesario tener ese pulmón y salvarlo a tiempo antes de que sea tarde”, concluyó diciendo Martínez.
Fernando Guerrero


