Con Luján Ramos, integrante de la Comparsa Balelé

Con la bandera de la inclusión

 

Hace dos años, Alejandra, una chica ciega, quería bailar candombe. Se contactó con la tallerista de candombe Paola Trías y comenzó con sus clases. Trías, entusiasmada por el progreso de Alejandra, sacó a la bailarina a desfilar en Carnaval. Desde allí se comenzó a gestar la Comparsa Balelé que pertenece a la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay (UNCU) y tiene doce personas con discapacidad en un total de treinta y cinco integrantes.

 

Luján Ramos tiene retinitis pigmentaria y ha perdido casi totalmente su visión. Conforma el cuerpo de vedettes de Balelé junto a dos compañeras. Una de ellas es sorda, baila guiándose por las vibraciones de los tambores y tiene su propia escuela de danza. Mañana, viernes, Balelé se presenta en el Desfile Inclusivo de Sauce. Lo hacen junto a una comparsa invitada porque el presupuesto del conjunto no alcanzó para trasladar a los tamborileros, oriundos de Rocha.

HOY CANELONES habló del desfile del viernes con la vedette Luján Ramos, quien contó, además, sobre las demás participaciones de la comparsa en el Carnaval, las dificultades por las que Balelé ha pasado y los proyectos a futuro.

 

Presente en todo el país

La comparsa ha estado en varios desfiles del país, no solo en los que tienen como temática a la inclusión. Participaron en el desfile de Llamadas de 2016 y 2017, entre otros corsos de importancia. “Hemos estado en casi todos los desfiles, a veces no podemos estar por falta de recursos”, cuenta la vedette, que recientemente estuvo invitada para participar en el desfile de Santa Lucía con la comparsa Callejeros de mi barrio. Los integrantes de Balelé también pertenecen a varios rincones del país, entre ellos Rocha, Canelones y Montevideo.

A la hora de bailar, las vedettes lo hacen con la ayuda de guías que van cerca de ellas, y también toman como referencia a los bailarines de sus filas. “Cuando yo estoy con mi bailarín, le toco la mano. Eso me da seguridad y me hace saber que los dos estamos cerca”, ilustra Ramos. Agrega que las guías les dan siempre “para adelante” y eso la hace sentir plena. “Me cargo de energía, puedo gozar y trasmitir ese disfrute”, cuenta.

La comparsa no cuenta con ningún sponsor. Una de las metas para este año es conseguir un auspiciante para poder tener una cuerda de tambores que sea capaz de trasladarse a todos lados. “No hemos logrado conseguir a alguien que se comprometa con Balelé para tener una cuerda de tambores más estable. Estamos invitados a participar en Maldonado y Rocha pero no podemos transportarnos”, explica Ramos. Para el desfile de Sauce pasó algo similar: la comparsa no puede traer a su cuerda de tambores por falta de recursos y por eso tocará con músicos locales. “Al no tener alguien que nos ayude hacemos todo a pulmón, trabajando y vendiendo muchas rifas, pero llega un momento que el público se cansa de las rifas”, agrega la vedette.

 

Disfrutar y trasmitir

Por el momento, el grupo no compite en Carnaval, debido a “los requisitos y el dinero que se necesita para hacerlo”. Toman a la fiesta de Momo como una diversión y un medio para trasmitir felicidad. “Estoy agradecida de poder salir, ejercitarme y ser feliz como cualquier persona. Para esto, cada persona con discapacidad necesita preparación, lo que las personas ciegas llamamos rehabilitación”, indica Ramos.

Además de lo logrado con la comparsa y su filosofía de superación personal, a la vedette le gustaría dejar un mensaje con su actividad. “Quiero dejar una huella a las generaciones jóvenes, para ir avanzando en el tema. La frase de algunas personas sin discapacidad sigue siendo ‘Pobre cieguito’, cuando ven a una persona ciega o de baja visión. Esto no puede seguir pasando”, concluyó diciendo.

F.G.

 

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La Comparsa Balelé desfilando. Foto: Facebook Balelé la primera comparsa de ciegos e Inclusiva de UNCU