Navidad exitosa
El pasado viernes 23 de diciembre, integrantes del Instituto Adventista golpearon puerta por puerta diversos barrios de la ciudad de Canelones. Esta vez no fue para pedir un alimento no perecedero, sino para donarlo.
Bajo la consigna ‘Más Amor en Navidad’, los voluntarios repartieron canastas solidarias en el Barrio Olímpico y La Cantera, con donaciones que ciudadanos canarios donaron al colegio días atrás. HOY CANELONES habló con Leticia Pagano, referente de la campaña, quien mostró satisfacción por la cantidad de alimentos que se pudo recaudar.
Más de mil kilos
Como informábamos en ediciones anteriores, ‘Más Amor en Navidad’ fue una campaña en conjunto entre el Colegio Adventista y el Club Deportivo S.A.C. Los interesados en colaborar podían hacerlo a través de donaciones personales o por el colectivo N° 67766. A través de la cuenta se recaudaron 25.000 pesos, que fueron destinados a la compra de más comida para las canastas. En total, se reunieron 1.300 kilos de alimentos, repartidos en 76 canastas de 17 kilos cada una. “El trabajo de hormiga tuvo sus resultados y hubo una muy buena colaboración”, destacó Pagano.
Las canastas se repartieron en cincuenta y cuatro casas de canelones designadas por el S.A.C., y como sobraron canastas, los voluntarios siguieron por Centros CAIF de Progreso y Las Piedras. Con el dinero de la cuenta de Abitab se pudieron comprar alimentos con duración a corto plazo, como pan dulce, budines y duraznos en almíbar. Pagano contó que hubo una buena respuesta de aquellos a los que les tocó la canasta. “Vimos mucha sonrisa de agradecimiento y eso entusiasmó a los que estábamos repartiendo”, comentó.
Más ayuda en el año
La solidaridad del Colegio no termina en Navidad. Pagano relató que tienen planes para realizar talleres de cocina y tejido el año que viene, en conjunto con el S.A.C. Antes del 23 de diciembre se realizó un taller de pintura para niños, donde los participantes quedaron muy entusiasmados con sus obras, a tal punto de que no las querían soltar ni para mostrarlas. “Los niños tomaron el taller con mucha alegría, se abrazaron a algo hecho por ellos y quedaron felices de la vida. Los queríamos exponer y era muy difícil sacárselos de abajo del brazo”, explicó Pagano.







