Este jueves se conmemoraron dos años desde la desaparición y muerte de Nadia, y nuevamente se convocó a la comunidad a la Plaza 18 de Julio de Canelones. La invitación realizada por el grupo Buscando a Nadia, para “generar ruido” y alzar la voz en contra de la impunidad y la violencia, utilizó un gran simbolismo: un Judas como representante de la traición, la violencia y la impunidad. Un Judas que hicieron explotar.
Dos años se cumplieron desde que Nadia Cachés desapareciera y muriera. Familiares, amigos íntimos, conocidos, compañeros de estudios, antiguos docentes y la prensa se congregaron en la Plaza 18 de Julio de la ciudad capital tras la convocatoria cursada por Buscando a Nadia (BaN). Allí, en el Monumento a la Bandera y tras un encintado amarillo, se colocó la figura de un Judas con un signo de interrogación pintado en el rostro y en el cuerpo, y dos carteles con las palabras violencia e impunidad. El Judas contenía 98 bombas de pirotecnia que, tras una lectura explicativa de este simbolismo, fueron encendidas por integrantes del grupo «para hacer bastante ruido», tal como habían dispuesto en los días previos.
El Judas que Nadia sufrió
Con la frase del filósofo Séneca «Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía», comenzó la lectura de un texto creado para explicar ante la sociedad el porqué BaN eligió la figura de Judas. La consigna establece lo siguiente:
«La quema del Judas puede ser tomada como un acto violento por parte del grupo. Para la prensa, para la gente toda, es y debe ser la simbolización de la violencia de la que fue víctima Nadia y que todos repudiamos. Lo que quemamos es la VIOLENCIA personificada, simbolizada en el JUDAS que NADIA sufrió. Es la violencia que reclama justicia y no llega. El signo de interrogación simboliza al victimario o los victimarios, que aún permanecen impunes y con los cuales tal vez nos crucemos a diario, o tal vez no. Pero ellos gozan de una libertad, libertad que le fue arrebatada a Nadia. Queremos que pegue fuerte el impacto, por eso el uso de RUIDO y la QUEMA SIMBÓLICA DE LA VIOLENCIA. Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía.
Amar la vida es defender los Derechos Humanos. Nosotros lo hacemos. Los derechos humanos son inalienables, universales y tienen GARANTÍAS. Muchas legislaciones nacionales, internacionales y mundiales así lo establecen. También se habla de deberes y obligaciones. Al asesino ¿nunca nadie se lo explicó? Este asesino o asesinos se creen tan omnipotentes como para andar por la vida impunes, arrebatando derechos. Queremos que sepas que NADIA nunca va a estar sola. Que de ella no nos olvidamos. Y que la JUSTICIA es una realidad palpable, de hecho y de derecho. LA JUSTICIA YA ES UN HECHO.»
«A mi hija me la mataron»
«Hoy hace dos años de la muerte de mi hija», dijo con fuerza y firmeza Susana Pérez, madre de Nadia, quien descarta totalmente la posibilidad de que su hija se haya autoeliminado; «ella no se autoeliminó, a mi hija me la mataron. La mataron y la dejaron tirada en un monte. Hay pruebas. Hay cosas. La jueza tiene que actuar».
Dirigiéndose a la jueza (Mª Noel Odriozola), le señaló como fundamentales las declaraciones que brindó durante las dos primeras semanas desde la desaparición de Nadia (año 2010); «las declaraciones que yo di que las tome en cuenta, en las dos primeras semanas que desapareció mi hija. Que las tome en cuenta y que mire por ese lado». Sobre la importancia de esas declaraciones indicó que «yo hablé con la jueza… sin testigos. Yo no tengo testigos. Sólo soy yo y el padre, es lo que voy a decir».
«Quiero un careo»
Por otra parte, la madre de Nadia, visiblemente ofuscada, hizo referencia a las declaraciones vertidas por Roberto Cachés en HOY CANELONES (página 3, edición del jueves 13 de diciembre). «Me encontré con una sarta de disparates que había dicho el padre que no tienen nada que ver con el caso de mi hija, con mi persona. Y no se lo voy a permitir. Vergüenza debería tener al hablar mal de la madre de su hija».
«Hay pruebas», subraya Pérez haciendo referencia a la sábana con sangre y el pasaje de Nadia por Canelones luego de llegar de Santa Lucía; «ella estuvo en la Plaza, se cambió de ropa y la vieron de noche. La jueza sabe de lo que estoy hablando y le quiero pedir un careo con él y que evalúen quién miente y quién no. Yo a mi hija no la voy a ver más, pero el asesino tiene que pagar», sentenció.
La madre de Nadia, al igual que el grupo BaN, tiene la convicción de que todas las pruebas posibles para la resolución del caso ya están en manos de la jueza y las autoridades. Promete encadenarse frente al Juzgado de Canelones en reclamo de justicia «porque la que quiere justicia para mi hija soy yo. Y ahora no quiero esperar más. Se terminó, ahora voy a hablar».


