Con el diputado colorado Ope Pasquet, sobre la propuesta para la despenalización de la eutanasia

Continúan las negociaciones entre legisladores del Partido Colorado y el Frente Amplio en busca de una propuesta que despenalice la eutanasia. El diputado colorado Ope Pasquet cree que se va a avanzar sin problemas hacia un proyecto de ley sobre el tema.

En diálogo con HOY CANELONES, Ope Pasquet sostuvo que Uruguay necesita aprobar la eutanasia ante enfermedades como el cáncer o la Esclerosis Lateral Amiotrofia (ELA). El legislador considera que, en los casos de mucho sufrimiento psíquico y psicológico, una persona adulta y psíquicamente apta puede disponer de su vida. 

¿Por qué cree necesario contar con una ley de eutanasia en Uruguay?

La realidad nos dice que hay personas en situaciones de salud muy delicadas e incurables. Esas personas que están en la etapa terminal de una enfermedad como el cáncer, que saben que no tienen ninguna expectativa de recuperación, a las que el médico les dice que no hay nada que hacer, se enfrentan a la inminencia de la muerte y experimentan dolores y sufrimientos físicos y psíquicos. Gente que ha perdido la independencia, que necesita de otros para cada acto de la vida diaria y se siente humillada al encontrarse en esa situación, que sabe que no hay solución y quiere anticipar la muerte para ahorrarse la vía crucis hasta el final natural. 

Por otro lado, hay gente que no está ante la inminencia de la muerte pero vive una situación abrumadora e insoportable, con sufrimientos psíquicos o físicos que le hacen desear la anticipación de la muerte. Pienso, por ejemplo, en el cuadripléjico que ha perdido el movimiento de todos sus miembros, que no puede hacer nada por sí mismo y necesita la ayuda de otros para todo, incluso para respirar en muchos casos. 

En algunas situaciones, esa gente quiere anticipar su muerte pero necesita ayuda para hacerlo. En Uruguay, toda forma de ayuda a esa finalidad constituye delito. Nos parece, entonces, que lo menos que podemos hacer ante ese panorama es despenalizar la conducta del médico, que respondiendo al pedido reiterado de una persona, mayor de edad y psíquicamente apta, decide ayudar a esa persona a anticipar la muerte. 

¿Qué tan avanzadas están las negociaciones con el Frente Amplio? ¿Sólo quedan por saldar cuestiones de redacción del proyecto?

El Frente presentó un proyecto que apunta al mismo objetivo pero está enfocado dedse la mirada de la persona que está sufriendo y reclama su derecho a la muerte digna. Nosotros lo enfocamos desde el punto de vista del Derecho Penal y planteamos que el médico que ayuda a ese propósito no cometa un delito. Los dos proyectos son distintos pero claramente complementarios. Estamos trabajando para llegar a una propuesta en común y no advertimos grandes obstáculos. Tenemos que ajustar la redacción, pero confiamos en que vamos a llegar a un proyecto común, de manera de que ese proyecto tenga los votos necesarios para ser aprobado en la Cámara de Representantes. 

Teniendo en cuenta que los recursos del sistema de salud son finitos, ¿la aprobación de la eutanasia puede implicar una pérdida de dinero para los cuidados paliativos? 

El costo de la eutanasia es mínimo y no está en oposición con los cuidados paliativos. Son cosas distintas, pero desde la perspectiva de la persona que sufre, no son antagónicas sino, eventualmente, complementarias. Y esto lo demuestran los hechos. En países que tienen legislada la eutanasia, las estadísticas indican que un porcentaje abrumadoramente mayoritario de las personas que piden la eutanasia pasaron por cuidados paliativos. 

En Uruguay también ha habido casos que han adquirido cierta notoriedad e ilustran el mismo concepto. Una de las fundadoras de Empatía Uruguay, una asociación civil que promueve la eutanasia, es Florencia Salgueiro. El padre se Florencia tuvo Esclerosis Lateral Amiotrofia (ELA), pasó por un largo sufrimiento en las distintas etapas de la enfermedad y en un momento dado comenzó a recibir cuidados paliativos, que fueron muy buenos porque la familia podía darlos. Estos cuidados se extendían los siete días de la semana, eran completos, suficientes y de buena calidad. Pero llegó un momento en que el señor Salgueiro no podía mitigar su sufrimiento con los cuidados paliativos, no podía dormir, le costaba tragar y empezó a decir que quería anticipar su muerte. La familia trasladó el planteo a los médicos y no tuvo éxito. La situación se mantuvo durante semanas. Finalmente, el hombre murió ahogado en sus propias secreciones. 

¿Ha tenido la oportunidad de dialogar con otros legisladores del Partido Colorado y de la Coalición de Gobierno para evaluar los apoyos al proyecto? 

No he querido plantear esto como una cuestión de partidos. En el Partido Colorado habrá votos a favor, yo creo que la mayoría de los diputados colorados van a votar a favor, y otros votarán en contra. En el Partido Nacional quizás haya más votos en contra que a favor. El Frente asegura que toda la bancada votará (a favor) y parece que Cabildo Abierto va a votar en bloque en contra del proyecto. Son posiciones distintas, pero me parece importante resaltar que no se trata de temas de partidos o sectores. Lo que estamos discutiendo es una cuestión filosófica, de hasta dónde llega la libertad de una persona. ¿Podemos, siendo adultos y estando en nuestro sano juicio, disponer de nuestra vida? En los hechos se ve que es así, porque el tratamiento médico no es obligatorio. Si una persona recibe un diagnóstico, el médico le dice “se trata o se muere” y opta por no tratarse, nadie pretende violentarlo y obligarlo a someterse a un tratamiento médico contra su voluntad. 

Fernando Guerrero

Un derecho personalísimo

En nuestra edición del pasado sábado, el diputado y médico canario Luis Enrique Gallo (Frente Amplio), contó que la propuesta del FA percibe a la eutanasia como “el derecho que tiene la persona, en determinadas circunstancias, de poner punto final a su vida. No cualquier persona sino los mayores de edad psíquicamente aptos, que tengan patologías incurables o irreversibles. Un paciente mayor de edad que sepa lo que está solicitando y tenga una patología incurable o irreversible, además de tener un sufrimiento insoportable, podrá solicitar ayuda para morir. Estamos hablando de tres grandes categorías de pacientes: portadores de cáncer en etapas avanzadas, quienes tengan enfermedades neurodegenerativas y los pacientes cuadripléjicos”. El legislador remarcó que se trata de un derecho personalísimo y que solo quien esté cursando la enfermedad podrá tomar la decisión, no un familiar ni tercero de ningún tipo.