Con Gonzalo Abella: “Por más que haya honestos en el FA, la cúpula astorista está blindada”

Gonzalo Abella fue el candidato a presidente en 2014 por Unidad Popular, y la directiva de su partido lo volvió a proponer para las elecciones de 2019. Su primer intentó no tuvo un gran éxito en las urnas pero logró colocar a Eduardo Rubio en el Parlamento, diputado fundamental en las investigaciones que destaparon la corrupción en ASSE.

Abella visitó la redacción de HOY CANELONES. Habló sobre actualidad y sobre temas históricos que defiende desde que integraba el Frente Amplio, (FA), en su opinión, antes de que esa coalición tuviera un eje de corrupción. Contó que Unidad Popular es una conjunción de marxistas, batllistas, artiguistas que no se olvidan de Aparicio Saravia y cristianos. A todos los une la defensa de la patria.

 

-Muchas veces ha hablado de un descontento en la sociedad uruguaya. ¿Qué es lo -que lo genera?

-Hay una frustración de todas las esperanzas que muchos pusimos en el Frente Amplio. Pensábamos que habría un cambio muy importante en el país pero eso no pasó. Hay un sentimiento de tristeza que dificulta recuperar la esperanza. Lo vemos, incluso, en muchos frentistas que votan con resignación. Queremos recuperar la alegría para mejorar y no pensamos hacerlo solos. La Unidad Popular quiere tener mayor trinchera parlamentaria pero, ante todo, quiere instalar en el corazón de nuestro pueblo que pelear vale la pena y que todavía tenemos esperanza de un futuro mejor.

 

-La defensa del medio ambiente es una de las banderas que su partido ha levantado…

-Hay una lógica de ocupación de la tierra del modelo neoliberal que dice que hay que ser eficientes y apostar a la inversión extranjera porque ella es la que trae dólares. Ese razonamiento abarca tanto a la Ley de Riego como a las exoneraciones a UPM. Se le dice al inversor extranjero que compre una tierra en un cauce de río y haga una represa. Que recibirá tributos de todos los productores aguas abajo, quienes si no pagan serán deudores y terminarán vendiéndole el campo. Como la Constitución dice que el agua es un bien común, se pone la trampa de hablar del agua como gestión y no como propiedad. Ambas cosas están unidas al drama de los productores rurales que están endeudados y desesperados por sus impuestos.

 

-Nombró al “drama de los productores rurales”… ¿Cómo vio las manifestaciones del agro realizadas el mes pasado?

-Creo que la gota de agua que colmó la desesperación de los pequeños productores rurales fue el aumento de tarifas en enero, que agravó a una economía que ya estaba en rojo. Se dio una indignación muy fuerte que puede derivar en connotaciones positivas y negativas, porque también estuvo la Asociación Rural y los poderosos en las marchas, que siempre tratan de llevar agua para su molino. De todos modos, creo que hay señales en Uruguay que nos dicen que el modelo está acabado, y una de esas señales las emiten los productores rurales. El comercio urbano entendió claramente al movimiento de autoconvocados porque está con el mismo problema de endeudamiento y de impuestos extraordinarios, y con la indignación de que a UPM no se cobra un peso.

 

-¿Qué evaluación tiene sobre la proclama que se leyó el 23 de enero en Durazno?

-Concurrí a Durazno a observar, junto a compañeros de Unidad Popular. No nos gustó para nada el discurso de Walter ‘Serrano’ Abella, fue la expresión de cómo los que hicieron mucha plata en estos años quieren copar la legítima preocupación de los productores chicos. En cuanto a la proclama, creo que hay elementos muy interesantes como la exigencia de que no se desaloje a los colonos endeudados. Pero es una proclama contradictoria y con elementos muy conservadores. De todos modos, no estábamos ahí para juzgar sino para acompañar el dolor de los pequeños productores y denunciar la política de la Asociación Rural, que nunca los defendió.

Hay algo muy importante de los productores familiares: ellos tienen la memoria productiva más importante para nuestro país. Si alguna vez pensamos en un proceso de independencia nacional, esos productores son los que saben de plantaciones y soberanía alimentaria.

 

-Sin mucha representación parlamentaria, su partido tuvo muchos logros… ¿Qué expectativas tienen para el próximo período legislativo?

-No vamos a ser el adorno de izquierda del Parlamento. Difundiremos nuestro programa, apoyaremos las causas populares y analizaremos qué podemos aprobar junto a diputados de otros partidos. En tal sentido, tenemos todo lo que ha pasado con ASSE, la reforma del Clínicas, las investigaciones en Ancap, la propuesta de un ferrocarril para pasajeros y no para UPM, restringir o prohibir la forestación aérea. Además, estamos atentos a lo que se hace bien, sea o no de la Unidad quien lo haga.

 

-La Dirección de Salud de Canelones es una de las que más apuesta a la complementariedad entre servicios de salud públicos y privados. ¿Creen que es bueno ese complemento?

-Creemos que cuanto más coordinado este cualquier servicio mayor eficiencia tendrá. Pero algo muy distinto es la subordinación de lo público ante los negocios privados,eso fue lo que pasó en Artigas, Rivera y Mercedes. Además, para una persona de trabajo, el acceso al Fondo Nacional de Salud es virtual porque las órdenes y los análisis son muy costosos.

 

-A pesar del aparente descreimiento, el acto aniversario del Frente Amplio tuvo una concurrencia importante…

-Creemos que hay un montón de militantes que van a seguir votando al frente porque consideran que es un mal menor. Incluso algunos creen que hay zonas disputables que pueden rectificar los rumbos. Pero estamos convencidos de que la cúpula Astorista está blindada, por más que todavía haya gente honesta en el Frente. Y detrás de Astori está el Banco Mundial y el verdadero poder. Dentro del frente ya no es posible hacer ese cambio, pero les deseamos suerte en pila a los que están peleando adentro.

 

-¿Qué creen que pueda pasar con las próximas elecciones en Uruguay?

-La cúpula del Frente Amplio se fue tan a la derecha que unos de los grandes problemas que tiene la derecha es criticarle su agenda. Creo que a la política exterior de los Estados Unidos le sirve más el Frente Amplio, porque ese partido, mientras esté en el poder, controlará a la cúpula sindical y a un aparato militante que opera como bombero de la gente. Si llegan los blancos al gobierno, esas estructuras de freno no funcionarán más y habrá más conflictividad social.

Fernando Guerrero

 

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