Mano a mano con el intendente de Canelones, Yamandú Orsi

“El gran desafío de la izquierda es evitar caer en el conservadurismo”

La gestión del gobierno departamental, las reformas en el Parque Artigas, la visión sobre la situación del Frente Amplio (FA), son solo algunos de los temas que HOY CANELONES conversó en esta entrevista con el intendente departamental de Canelones, Yamandú Orsi.

-¿Cómo viene la agenda de trabajo en estos primeros días del año?

-En los primeros días del año la expectativa más grande está centrada en la temporada turística y en la recaudación. Las dos primeras semanas marcan un poco la tónica de cómo vienen los ingresos, lo que es fundamental. Con respecto al tema agenda, en estos días uno aprovecha a tener reuniones más largas de lo común, porque hay menos actividad de la que uno puede considerar normal. También se ha dado mucha inauguración de alumbrado (aclara que es por casualidad, porque en estos días vinieron los focos con la compra de las luminarias).

-En estos dos años y medio de la gestión ¿qué logros principales identifica?

-Primero la afirmación de una gestión equilibrada desde el punto de vista de los ingresos y egresos. No nos olvidemos que, a partir del 2011, el crecimiento económico experimentó un enlentecimiento (no quiere decir que no se crezca, sino que la velocidad de crecimiento es menor) y eso lleva a que nos imaginemos un momento de “freno” en las señales más positivas, que son las de crecimiento económico y aumento de la recaudación.

Estos dos primeros años (2016 y 2017) se confirmó una tendencia al crecimiento y a la recaudación. A su vez, se dio una ampliación de los servicios, así como la materialización de un nuevo instrumento financiero como el fideicomiso, que habla también de la confianza que el mercado de capitales tiene en la Intendencia canaria. Por otro lado, identificamos el éxito en la gestión por proyectos.

-¿De qué se trata la gestión por proyectos?

-Es algo bastante innovador. Se trata de que cuando armamos el presupuesto, dividimos por proyecto y por destino. Nos ha ido relativamente bien y nos permite ser cada vez mejores en la planificación. Tiene que ver con aquello que decíamos al principio, hace 10 años, de seguir una gestión por planificación. Nos faltaba aquello de cómo hacer para presupuestar proyectos y no exclusivamente direcciones.

-Se está materializando…

-Sí, y hay que corregir, pero funciona.

-Hace un rato mencionaba que casi por casualidad en estos días se realizaron varias inauguraciones de nuevas luminarias, ¿cómo viene el Gobierno de Canelones en la meta de tener un departamento 100% iluminado?

-No solo se ejecuta en estos días por la compra de material, sino que se lanzó al mercado una licitación para el cambio de luminaria Led. Por lo tanto, a mitad de año vamos a pasar a una fase donde vamos a colocar todo Led y a su vez vamos a empezar un plan de recambio de lo ya colocado. Con esto quiero decir que con la instalación de focos nuevos (que serán 15.000 o 20.000), vamos a llegar a ese casi 100% de la superficie urbana. Como no nos podemos quedar con eso, vamos a pasar a la otra fase del ahorro energético. Lo que se gasta con la inversión de varias decenas de millones de dólares de luminaria Led, se paga con el ahorro. Por lo tanto son dos novedades que tienen que ver con el alumbrado, alcanzar ese 100% que no es tan difícil si consideramos que colocando 5.000 o 6.000 focos anuales lograríamos la meta, propusimos otro desafío más, que es pasar a otra tecnología que nos permita ahorrar.

-En el Gobierno de Canelones se han fortalecido las relaciones con China, ¿qué aspectos se destacan de esta alianza?

-Algunas empresas nuestras fueron a China con nosotros y lograron establecer algún tipo de vínculo a futuro. Quedaron líneas trazadas para futuras inversiones chinas acá. Hoy no puedo decir que traje un plan de inversión porque todavía no hay nada. No obstante, hay interés y las puertas están abiertas con la economía más potente del mundo y la más promisoria. Sería una torpeza no aprovechar esa estrategia china de establecer vínculos subnacionales. Lo están haciendo casi todas las intendencias. Creo que hay una estrategia país que acompañamos y hay particularidades departamentales que queremos aprovechar.

– El año pasado, el Gobierno de Canelones planteó un Plan de Ruralidades Canarias ¿cuáles fueron los objetivos y en qué momento se encuentra?

-Nos propusimos trabajar sobre las reglas de juego en el ordenamiento territorial rural, que implica estimular, potenciar, al tiempo que impedir actividades que puedan ser perjudiciales para la convivencia en el medio rural. Lo que nos queda es que el primer semestre de este año el plan reciba la aprobación de la Junta Departamental, de la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial y la Dirección Nacional de Medio Ambiente, del MVOTMA. Los ministerios tendrían que avalar que lo que estamos armando (que es el plan único en todo el país, por lo menos que conozca), no vaya a contrapelo de las directrices nacionales. Entonces es un compromiso necesario pero muy difícil, porque los intereses están muy enfrentados y ahí hay una orientación, que es la defensa de la producción familiar.

-¿Qué lugar se le da a la producción familiar desde la Intendencia de Canelones?,

-Es muy importante, no solo por una cuestión de principios o filosofía, sino porque el productor familiar es el protagonista de la economía rural del departamento de Canelones. No es el esquema que se aplica en otros departamentos, donde el agronegocio tiene otro espacio. La población rural de Canelones tiene un peso muy importante en población nacional (más de la cuarta parte de la población rural del país está en Canelones). La defensa de la producción familiar por la soberanía alimentaria y que la población se quede en el medio rural, son las consignas fundamentales en la elaboración de este plan.

– ¿Qué opina sobre la presentación de dicho Plan en la Junta Departamental de Canelones?

-Va a ser complejo. Esto no puede ser un traje a medida. Todo el mundo va a tener que dejar intereses por el camino pero esperemos que sea lo más participativo posible. Eso se procuró y salió, vamos a ver cuál es el resultado definitivo.

-¿Cómo se está trabajando en relación a la Cuenca del río Santa Lucía?

-Bien, en articulación con el Gobierno Nacional, tomando en cuenta lo que la sociedad civil plantea. Ahí hay una sensibilidad muy grande que antes no existía. Hay avances importantes a nivel industrial, las industrias están respondiendo y también el Estado. Por ejemplo, el saneamiento en la ciudad de San Ramón. También están respondiendo, aunque no de la forma ideal, los productores rurales. Y es entendible. Estoy pensando en los tamberos que tenían plazos y metas que están cumpliendo, pero también existen otros productores, que no son los familiares, sino los grandes, en los que parece haber una falta de comprensión de la dimensión del fenómeno. Por otro lado nosotros como institución tenemos cada vez más personal asignado a eso, tenemos guardaparques, seguimos haciendo sobrevuelos en el departamento. Igual como país recién estamos dándonos cuenta del potencial del río. Creo que la designación del Gobierno Nacional de determinar como áreas protegidas a los humedales y las acciones que se vienen generando, con los planes de vigilancia, han aportado. Falta, pero hay señales positivas. Creo, de todos modos, que deberíamos ser más rápidos con las señales. Hay varios actores y muchas diferencias en juego, por lo que cambiarlo de un día para otro es difícil. Pero estamos tomando recaudos.

-Próximamente se realizará la reforma del Parque Artigas, uno de los cambios más importantes para la ciudad. ¿En qué etapa se encuentra el proyecto?

– Es un cambio que la gente pedía a gritos. Se está trabajando bien, estamos recuperando espacios que no se usaban. A su vez hay un proyecto cultural con el Museo Arqueológico (Taddei) que está marchando, con infraestructura, propuestas, juegos infantiles nuevos en otros puntos. También se recuperó la fuente. Ahora hace falta resolver estrategias de preservación.

– Antes, en el fondo del Parque, había una especie de lago por el que circulaban botes, ¿se cumplirá el sueño de muchos canarios que añoran lo que en otras épocas era el Parque Artigas?

– Esta difícil, sería en la segunda etapa que abarcaría el fondo del Parque. Hay avances, por ejemplo, en el arroyo Canelón Chico, desde que el Frigorífico dejó de volcar. No creo que hoy podamos decir que vamos a recuperar el lago. Pero creo que de a poco iremos viendo, la clave fue empezar por el principio, la parte más cercana a la ciudad y después ir avanzando sobre el fondo. No sé si llegará a ser lo que era, pero la idea es que sea mucho más habitable y también amigable para la gente.

-¿Qué cambios necesita la plaza de Canelones?

-Linda la plaza. Hay que recuperar algunas cosas, fundamentalmente los espacios verdes. El césped, que no existe. En el plan departamental, las plazas que transformamos fueron la de Santa Rosa y Sauce. Acá vamos a tener que remodelar alguna parte. Hay propuestas concretas pero a mí me parece que lo que le falta es cambiar alguna infraestructura. Lo que era la vieja fuente es un desastre, creo que nunca funcionó. Lo primero sería lo verde.

-Canelones es el departamento con más municipios, ¿cómo percibe la relación entre Intendencia y Municipios Canarios?

-Bien, correctísima. Lo digo así porque conozco la realidad de otros departamentos donde no es así, donde hay relaciones tensas o desencuentros muy duros. Aquí hay un equipo trabajando, compromisos de gestión firmados, acuerdos armados para pedir los presupuestos. Cada tanto puede haber algún desencuentro, pero creo que encontramos los instrumentos como para minimizar las contradicciones que puedan surgir entre los dos niveles de gobierno.

-¿Cómo viene trabajando la Intendencia de Canelones con la violencia de género?

-Se trata desde la Secretaría de Derechos Humanos, en el Área de Género, Equidad y Diversidad. Hay una actitud mucho más proactiva, cada vez más, que se está dando a nivel nacional. Hace poco se inauguró la Unidad de Violencia de Género en Pando, con instalaciones de primer nivel, en articulación con el Ministerio de Vivienda e Interior. La consigna es no bajar nunca los brazos, porque todo lo que se hace resulta insuficiente.

-¿Cómo ve la situación del Frente Amplio actualmente?

-Entretenida, por lo menos. Hay una permanente reconsideración de las estrategias de la fuerza política sobre la mesa, donde están presentes temas como renovación, cambio de agenda, revisión de temas programáticos. Una de las cuestiones es que muchos de los planteos que nos hicimos en 2004 se concretaron sin dudas en un montón de cosas, lo que deja al militante menos herramientas para seguir peleándola. Toda gestión lleva implícitamente un desgaste. La gente necesita ver transformaciones, quiere que su vida se transforme, y la fuerza política vino para transformar. Ahora, después que estás instalado en la gestión por tercer período consecutivo, hay que pensar cómo hacer para mostrar que los planteos siguen siendo de cambio, y eso te obliga a ser cada vez más creativo y cada vez más audaz. Naturalmente, el estar al frente de la administración pública te empuja a actitudes conservadoras. Resolver y evitar caer en el conservadurismo es sin dudas el gran desafío de la izquierda, estar en el gobierno y seguir proponiendo los cambios que la sociedad merece. Considero que falta mucho todavía, más allá de lo que conseguimos hay ciertos temas como el desempleo, la primera infancia, la propia situación de la educación, que te obliga a plantear soluciones nuevas.

-¿Cómo hacer para no caer en el conservadurismo?

-La fuerza política es lo que debe empujarnos a nosotros, los que estamos en la gestión, a no entrar en un conformismo. La izquierda no puede ser conformista, jamás.

-¿Qué papel tiene para usted la prensa del interior?

-Es fundamental, es la prensa menos contaminada del poder. La prensa está muy asociada al poder, pero en el interior las reglas de juego son otras, y las cercanías también. Se tiene que defender con escarbadientes, porque las grandes corporaciones y los medios suelen arrasar con los medios locales o independientes. Son de los bastiones que quedan de esa prensa desprendida de las grandes cuotas de poder. Los órganos de prensa en el interior pueden tener también sus inclinaciones, pero los hilos o nexos que tiene con los sectores de poder son bastante más finos.

¿Podría contar, a partir de su experiencia como docente de Historia, qué desafíos ve para la educación en el momento actual?

-El desafío fundamental es cómo adaptar el sistema educativo al mundo que está corriendo, que lo está haciendo a una velocidad que no venimos acostumbrados. Uno de los grandes desafíos es que la gente que no sabe de educación opine cada vez menos. Muy poca gente se anima a opinar de medicina, pero de educación todo el mundo habla. Y la educación tiene el desafío de estar a salvo de los corporativismos, que son muy pesados. Me hago cargo como docente.

No quiero decir que no hay cambios. La gran novedad que se dijo ayer, es la regularización de los cargos de auxiliares de servicio en las escuelas. Eso pasa desapercibido, no viene de las pruebas PISA, pero es fundamental, aunque nadie lo había hecho. No preciso grandes expertos en educación para decir que lo primero es la estabilidad de la institución y esa gente ha sostenido de forma un tanto precaria, la educación primaria en Uruguay. Creo que el desafío más grande es aggiornarse y romper algunas estructuras.

-¿Piensa en la reelección como intendente?

-Sí, siempre que la fuerza política lo considere.

-Resulta difícil no conversar acerca de un tema que últimamente está sobre la mesa, y es que su nombre está entre los posibles candidatos a presidente.

-Es natural. Los intendentes son figuras visibles, como también lo son los ministros. La experiencia de gestión hace que alguien asocie la gestión departamental con la nacional. A su vez es natural, porque el FA tiene referentes que ya pasaron los 70 años, entonces se empieza a mirar qué otros nombres de políticos con experiencia de gestión pueden estar sobre la mesa. Es natural que Daniel Martínez (intendente de Montevideo) sea visualizado como candidato. Yo entiendo y además por pertenecer a un sector político como el MPP, con el peso que tiene, que me posicionen. De todos modos, me llevó tiempo darme cuenta de que es lógico que eso pase. Y es bueno que la gente empiece a manejar la cantidad de nombres de personas con experiencia de gestión que tiene el FA. Lo que opera después es la voluntad personal, lo que los sectores políticos del FA resuelvan y por supuesto, lo que la ciudadanía dictamina en las elecciones internas. Personalmente, lo que menos me gusta de un escenario distinto es distraerme un minuto del Gobierno de Canelones.

– Para usted, ¿qué es ser político hoy?

-Es una vocación de servicio, fundamentalmente. Es posicionarse en un mundo y en una sociedad con una sensibilidad especial. Si se entiende la política como lo que originariamente ha sido, y no como un laburo o trabajo, la política es la inquietud por hacer de este mundo un lugar más agradable para vivir. Cómo organizar la sociedad, o cómo hacer que la sociedad se organice mejor, es casi una cuestión antropológica. La política tiene raíces antropológicas. Y eso es muy distinto a la política como profesión. Creo que ser político es intentar hacer posible que las condiciones de vida de la gente mejoren. O como decía un filósofo, “el arte de lo posible”. Para mí es el arte de hacer posible lo que parece imposible.

Elisa Romego

 

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