Junta Departamental de Canelones reconoció a instituciones destacadas en Derechos Humanos

En la tarde de ayer, la Junta Departamental de Canelones (JDC) entregó los Premios ‘Perico Pérez Aguirre’ a la Asociación Civil Ágora, de la ciudad de Canelones, y a C.I.E.EN.P.RE. Juntos de Barros Blancos.

En un acto realizado en las instalaciones del Legislativo canario, se procedió a realizar las distinciones. El Jurado que determinó la otorgación de los reconocimientos estuvo integrado por los ediles Nibia Lima, Álvaro Ferraro, Noemí Pulitano, Silvia de Borba, Eduardo Molinari (presidente Junta Departamental), Berenice Kühlsen (presidenta de la Comisión Permanente N° 10), Valeria Rubino (directora de la Secretaría de Derechos Humanos de la Intendencia de Canelones) y Efraín Olivera Lerena (de SERPAJ).

Como se señaló, las organizaciones distinguidas fueron la Asociación Civil Ágora (Identidad, Derechos Humanos y Memoria Canaria,) de la ciudad de Canelones, y C.I.E.EN.P.RE. Juntos de Barros Blancos (Centro de Investigación, Educación y Encuentro Popular Rebellato), un centro gestionado por una comisión de vecinos y educadores de la zona, con espacios educativos y actividades como escuelita de familia, música y actividades de arte.

El galardón entregado fue una estatuilla denominada ‘Perico Pérez Aguirre’, en homenaje al reconocido luchador social canario.

En el nombre de Perico

Luís ‘Perico’ Pérez Aguirre fue un sacerdote jesuita, promotor de los Derechos Humanos. Además de su actividad en la Iglesia, cursó estudios de Humanidades y Psicología y se desempeñó como activista pro Derechos Humanos. En 1975 tomó un riesgo y fundó la Granja-Hogar La Huella, junto a Mario Costa. En la década del ochenta, cofundó el SERPAJ, y realizó una huelga de hambre junto al sacerdote Jorge Osorio, para apoyar la reanudación del diálogo entre los militares y los partidos políticos.

“Que insensatez pretender educar para los Derechos Humanos encerrados en un aula durante algunas horas por semana, los saben mejor que yo, no alcanza el mejor discurso magistral, ni los medios didácticos más sofisticados. Porque educar en los derechos humanos supone trascender la mera transmisión verbal y pasar al hacer. No olvidemos que los derechos humanos se aceptarán y se imitaran por parte del otro, en el aula o fuera, en la medida en que quien trasmite sea aceptado por su comportamiento, su valor personal, su credibilidad y ejemplaridad”, predicaba una de las tantas reflexiones de ‘Perico’.

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