Con Ileana López, previo a la presentación de ‘Qué querés con ese loro’ en Canelones

‘Qué querés con ese loro’ reivindica un género no muy usado en Uruguay: el musical actuado. Durante el espectáculo, Ileana López muestra sus habilidades en el canto y deja escapar su beta de actriz, reforzando así la interpretación de obras clásicas del tango que pasaron por las voces de Carlos Gardel, Mercedes Simone, Azucena Maizani, Tita Merello, Rosita Quiroga, Libertad Lamarque, entre otros referentes.

Con el humor medido en gotas para no faltarle el respeto al tango y la evocación de cantores históricos, ‘Que querés con este loro’ llega a Canelones este viernes. Se presenta en el Complejo Cultural Politeama – Teatro Atahualpa del Cioppo, a las 21:00 hrs. HOY CANELONES charló con la actriz y cantante Ileana López, quien lleva adelante el espectáculo junto al músico Gonzalo Gravina.

-¿Cuál es la propuesta de ‘Qué querés con ese loro’?

-Es un recital actuado donde hago una especie de viñetas de los cantores originales, tanto de los femeninos como de los masculinos. Las tonalidades corren por las venas de la actriz pero la propuesta se centra en la parte musical. Lo estrenamos en el 2000 con una banda. Luego seguimos presentándolo junto a Gonzalo y llegamos a Berlín, Barcelona, Buenos Aires y algunas ciudades de Chile, entre otros lugares. Volvimos en marzo, con un reestreno en la Sala Hugo Balzo.

-¿Cuál es el hilo conductor de los tangos elegidos para el musical?

-El repertorio fue una de las cosas en la que más ahondé. Escuchaba a Carlos Gardel de chica, pero no soy una tanguera de ley, a lo largo de mi carrera he participado en espectáculos con canciones de protestas, de blues y rock.  Por tal motivo, para ‘Qué querés con ese loro’ estudié un año con entendidos en el género. Me ayudó mucho el abogado José Wainer, él me hizo conocer a Mercedes Simone y a ‘Tita’ Merello. Elegimos tangos viejos, casi todos de la década del 20 a la del 30, bastante teatrales. El espectáculo va desde un tono melodramático-cómico, pasa por unas estrofas cantadas de ‘La Cumparsita’ y luego viene un sector bastante neutro, en el cual expreso solo mi faceta de cantante. El remate lo hacemos con el repertorio femenino, las canciones de “las minas”.

La parte del humor se hace con mucho respeto con el género, y eso creo es lo que le ha dado el éxito al recital. El público va desde los más pequeños, que se entusiasman con la parte de viñeta de la interpretación, hasta los adultos mayores.

 -Existe, también, un componente de género en la obra…

-Hay una milonga llamada ‘Tortazo’ que muestra la parte machista del tango, en la cual el tipo le pega a la mujer. Tanto ahora como hace 17 años debemos explicar ese tango, decir que lo tomamos como algo histórico, que pasó antes y que ahora está cambiando lentamente. Lo tomamos como si estuviera en una especie de museo y nos resulta increíble ver cómo la gente se mataba de la risa cuando ese tango era nuevo, pero le aclaramos al público que no hacemos ningún tipo de reivindicación de la letra.

  -¿Tuvieron que cambiar algo en estos 17 años?

-El recital es efectivo tal cual es, con esa especie de acting que no llega a ser actuación porque no hay un personaje definido. Es algo similar a lo que hacía Catita (Niní Marshall), una actriz argentina muy famosa que cantaba y bailaba en sus películas, con mucha comicidad. Los personajes aparecen a través de las letras de los tangos.

La interpretación por sí misma ya tiene algo a medio camino con la actuación…

Sí. Te pueden pasar muchas cosas con un tango interpretado por un cantor y nada con la misma canción hecha por otro interprete. Depende de cómo uno se posiciona ante la letra y la música.

Fernando Guerrero

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