Con Mario Zelarayán, cardiólogo y director de la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular

“Lo genético nunca es un determinismo irreversible”

La alimentación saludable, la actividad física, la reducción del consumo del tabaco y alcohol. Estos son los cuatro pilares en los que se sustenta la prevención de las enfermedades cardiovasculares. En el marco de la Semana del Corazón, el director ejecutivo de la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular, Dr. Mario Zelarayán, conversó con HOY CANELONES.

Zelarayán explicó que muchas de las enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardíacas, el cáncer y la diabetes, empiezan a tener sus manifestaciones a los cincuenta años, aproximadamente. No obstante, señaló que “la génesis de la enfermedad está en el embarazo y en la primera infancia. Desde ahí se van acumulando los factores de riesgo que hacen que se constituya y que luego se manifieste la enfermedad”.

Desde la juventud

El cardiólogo comentó que en la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular están trabajando en el concepto de ‘ciclo de vida’ como proyecto, para trabajar en las prevenciones directas todo el año.

Zelarayán recordó que la Comisión recibió, en el año 2016, el Premio Nacional de Medicina por el ‘Estudio de la hipertensión arterial y su vínculo con sobrepeso y obesidad en niños de 10 a 13 años en las escuelas públicas de Montevideo’. En el estudio se encontró, de acuerdo a una encuesta, que el 8% de niños tenía hipertensión arterial y el 40% sobrepeso y obesidad, que son dos índices de riesgo muy importantes.

“Los factores de riesgo que estudiamos estaban presentes en niños de 9 años. Si no actuamos desde niños, y no mejoramos sus hábitos saludables, van creciendo la intensidad y la extensión de los factores de riesgo en población joven”, señaló el cardiólogo. Se refirió a que a los 20 años, los hombres ya tienen hipertensión y colesterol alto, lo que va desarrollando y agravando los problemas de salud cardiovascular. A los 50, es cuando se empiezan con los síntomas de la enfermedad.

Carga genética

Otro aspecto que indicó Zelarayán es que la carga genética está presente siempre, “para que se manifieste la enfermedad o no”. No obstante, aclaró que aunque la carga genética sea muy fuerte, nunca es un determinismo irreversible. “La enfermedad se expresará si no se hace nada para cambiarlo. Si uno previene los factores de riesgos, no es un determinismo matemático”, explicó.

Mitos para derribar

Zelarayán repasó algunos de los mitos o frases populares que se escuchan comúnmente en la sociedad. “La frase ‘De algo hay que morirse’ es una mentira que nos hicimos toda la vida para transgredir todas las normas de prevención”, enfatizó el cardiólogo. “O como cuando se dice: ‘Un poco de presión no hace mal’. La presión alta y un poco elevada hace muy mal”, aclaró.

Otro mito sostiene que el colesterol no hace tanto daño y el azúcar si hace daño’. El doctor es terminante y aclara que cualquiera de los dos hace daño. Quienes dicen que ‘Hay que empezar a cuidarse a los 40 años’, tienen que tener en cuenta que hay que cuidarse desde siempre. “Siempre será beneficioso para la salud cardiovascular prevenir los riesgos”, enfatizó el cardiólogo.

También se puede escuchar que lo cardiovascular afecta principalmente a los hombres. “Lo cierto es que se mueren y se enferman más mujeres que hombres. En los hombres, desde el año 2009 la mortalidad cardiovascular es la segunda causa de muerte, mientras que en las mujeres sigue siendo la primera causa”, manifestó. Por tal motivo, Zelarayán destacó la necesidad de trabajar en la percepción de riesgos: en las mujeres, que tienen que saber que se enferman muchísimo, y en el sistema de salud.

Reducción importante

Un dato de mucha importancia es que a pesar de que lo cardiovascular sigue siendo la primera causa de muerte, “en Uruguay la mortalidad viene descendiendo de forma muy marcada”, subrayó el cardiólogo. Puntualizó que estadísticas de la década de 2005-2015 reflejan que la mortalidad se redujo un 15%. La reducción no solo es importante desde el punto de vista del porcentaje, sino porque es más pronunciada en personas menores de 67 años, cuando el objetivo a nivel mundial es evitar la muerte prematura.

La reducción de la muerte por enfermedades cardiovasculares se relaciona por un lado con la asistencia y la alta tecnología y, por otro, con la prevención. “En Uruguay ha dado una enorme ayuda la disminución del consumo de tabaco y el aumento de la actividad física. Esto ha contribuido notablemente a la disminución de la mortalidad”, aseguró Zelarayán.

Elisa Romego

 

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