La artista Agó Páez Vilaró visitó la Escuela Nº 88 de las Violetas e impartió un taller de mandalas

Manos en círculos

Sentados en círculos, con ojos cerrados, respirando e imaginando el sol; su forma, sus colores, en silencio. Así estaban los niños de la Escuela Nº 88 de Las Violetas junto a la artista plástica Agó Páez Vilaró antes de comenzar un taller de mandalas.

Los mandalas atraviesan la obra artística y espiritual de Agó Páez Vilaró. “Pintar mandalas promueve el encuentro con nuestra creatividad, entonces ayuda a los niños a ser creativos y a entrar en un estado de paz y quietud que les permite expresarse”, afirmó Agó en diálogo con HOY CANELONES.

La actividad fue organizada por la escuela en conjunto con la Fundación Prosegur, en el marco del programa ‘Museo del Prado’. La Fundación Prosegur trabaja con la Escuela Nº 88 a través de diferentes talleres para fomentar las artes plásticas.

En el taller de mandalas participaron los niños desde el Nivel Inicial hasta 6º Año, el director Darío Greni, maestros, maestras practicantes, funcionarios de la escuela, voluntarios de Prosegur y también los familiares de los escolares. Para el trabajo en talleres se organizaron cinco grupos, que se dividieron en salones del centro. Cada uno creó y pintó un mandala para dejar en la escuela. “Ellos trabajaron las formas y colores con el enfoque en la naturaleza”, señaló Agó.

Los mandalas y el centro

Agó destacó que, en la actualidad, muchas escuelas de Uruguay están trabajando con mandalas. Para la artista es muy importante que así sea “porque el trabajo con los círculos promueve el encuentro con el interior. Cuando nos encontramos con nuestro interior nos sentimos mejor, más equilibrados”.

Además, aseguró que “promovemos desde el arte una terapia. Desde ese punto de partida se pueden lograr muchas cosas en la educación. Los niños se llenan de entusiasmo y alegría cuando trabajan con colores”.

Que estuvieran sentados en un círculo antes de comenzar el taller no es una casualidad, sino una elección de Agó Páez Vilaró. En sus palabras, se trata de una “forma de conectarnos energéticamente, como un abrazo gigante. Cuanto más en círculo estamos, más nos abrazamos. Promover la forma del círculo es una forma mucho más profunda de comunicarnos y de lograr encontrarnos con nuestra esencia”, destacó. Compartimos algunas imágenes del taller realizado en la pasada jornada.

Agó Páez Vilaró trabaja desde niña en el atelier de su padre, Carlos Paéz Vilaró. Se fue formando en el arte durante toda su vida. Periódicamente realiza exposiciones en todo el mundo. Y, además, visita a niños, adolescentes y jóvenes para narrar sus experiencias, como sucedió en este encuentro en la escuela ubicada en Las Violetas. Uno de los modos que encontró Agó para unir el arte con la búsqueda espiritual, es el trabajo con mandalas.
Elisa Romego

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