Crónica: Una recorrida por el Comedor del Centro de Barrio de la ciudad de Canelones

La instancia que se desarrolla propiamente en el comedor, permite el diálogo y el almuerzo compartido.

No falta nada para el mediodía y hay una larga fila en el Comedor del Centro de Barrio de la ciudad de Canelones, ubicado en el Parque Artigas. Los comensales esperan su alimento del día. Hoy les tocó un estofado con papas y carne, y mandarinas y manzanas como postre. En la cola hay adultos mayores, jóvenes y niños que vienen de la escuela. Una gran parte de usuarios trajo un par de viandas, las cuales llenan de comida para llevarles a sus familiares.

Sobre el mediodía de la pasada jornada, HOY CANELONES recorrió el Centro, que no solo funciona como comedor sino que también alberga actividades culturales y sociales, habló con algunos comensales y consultó al director de Desarrollo Social e la Intendencia, Mauricio Chiesa, sobre las actividades que se realizan en el espacio.

Realidades diferentes

María llega al comedor con su hija. Juntas llevan algunas viandas para la familia. “Mi hermano trabaja cuando puede en changas, y yo cuido coches. Esos son los trabajos que tenemos”, dijo la madre mientras su hija mostraba, orgullosa, como se peinaba sola.

Elbio no tiene jubilación ni pensión. Tiene 68 años, todavía no cumple con la edad requerida para una pensión por vejez y tampoco cuenta con los aportes para una jubilación. Hace trajes para Carnaval pero la plata no le alcanza, y con la visita al Centro de Barrio se asegura la comida. “Llevo un poco para unos vecinos. Un señor que tiene una jubilación mínima y no le alcanza y una señora que está sin trabajo”, contó.

Ruben y Teresita retomaron la visita al comedor luego de estar dos años sin venir. Ellos tienen trabajo pero están pagando meses atrasados de su alquiler y se les complica para comprar alimentos a diario.

Juan Alberto trabajó mucho tiempo en una panadería pero hace dos meses quedó sin trabajo. Desde ese momento empezó a concurrir al comedor. Ayer legó junto a su compañera y a su madre, que tiene una pensión. Decidió quedarse a comer en el lugar y no llevar la comida para su casa. La mayoría hacía lo contrario: tomaba su alimento y se iba. Los que se quedaban allí compartían alguna comida que les sobraba e intercambiaban frutas entre ellos.

Parte de los implementos de la cocina, con el almuerzo a pleno.

Mirada institucional

El Comedor del Centro de Barrio de Canelones recibe a noventa comensales y tiene un menú que varía todos los días, de lunes a sábado. El director de Desarrollo Social e la Intendencia, Mauricio Chiesa, informó que los asistentes al comedor son personas de todas las edades y de bajos recursos. El lugar funciona gracias a la Intendencia y al Instituto Nacional de Alimentación (INDA). Las dos instituciones se encargan de evaluar el formulario que cada aspirante a comensal llena antes de concurrir al comedor.

En cuanto a la cantidad de participantes, el director de Desarrollo Social sostuvo que el número es menor comparado con años anteriores. “Años atrás, el número de comensales era mucho más grande. El Gobierno viene implementando una serie de políticas sociales que lograron disminuir la cantidad de personas que acuden a los comedores”, indicó.

Una de las políticas que el Centro de Barrio de Canelones lleva adelante tiene que ver con intentar que los asistentes pasen por el comedor, obtengan la comida y se las lleven para sus casas. “Tratamos de privilegiar el hecho del almuerzo en familia”, dijo Chiesa. Agregó que las carencias de los comensales no pasan solamente por la falta de dinero para alimentos, también van usuarios que no tiene combustible para cocinar, que tienen problemas de salud mental o son adultos mayores y “les cuesta cocinar debido a su edad”.

La larga fila de comensales en espera de recibir su almuerzo.

Alimento y recreación

El cambio de nombre de Comedor Municipal a Comedor de Centro de Barrio sirvió para cambiar el enfoque. El director de Desarrollo Social destacó que se realizan otras actividades en el lugar, como un taller de circo social, a cargo de Tacuabé Rocca, y algunas actividades puntuales que se desarrollan en las afueras del comedor. El taller se realiza todos los jueves a la tarde y tiene una concurrencia de 18 niños, de 8 años en adelante.

En cuanto a eventos puntuales, Chiesa recordó las convenciones de Circo y Malabares, que se realizan en las afueras del espacio.

Fernando Guerrero

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