Cárcel de Canelones inauguró ayer su capilla, realizada íntegramente con mano de obra de reclusos

 Esfuerzo mancomunado

 Ayer se inauguró la capilla del Instituto Nacional de Rehabilitación N° 7 de Canelones, ubicada en el patio de la cárcel. La construcción fue un trabajo en conjunto entre comunidades religiosas, autoridades del instituto y los propios reclusos. El evento se realizó en horas de la mañana, con una oratoria en la capilla que nucleó a autoridades, representantes de los grupos religiosos y legisladores de la República.

 Según contó el director del instituto, Carlos Bermúdez, días atrás a HOY CANELONES, el número de privados de libertad que se acerca a la Iglesia va en aumento. En la inauguración se podía ver a un gran número de reclusos que, si bien no todos eran creyentes, habían ayudado con la construcción de la Capilla.

El trabajo de las iglesias en la cárcel se da desde mucho antes de que comenzara la construcción del oratorio. Los religiosos necesitaban un lugar físico en el Instituto para poder llevar adelante sus ceremonias, ya que las venían realizando en el primer salón disponible. “El trabajo se hizo con el esfuerzo de todos, de los reclusos que dieron su premio y su generosidad y, en el caso de la Iglesia Católica, hicimos una colecta en toda la Diócesis de Canelones y se colaboró con mucha generosidad”, expresó el obispo de Canelones, Alberto Sanguinetti, en rueda de prensa.

 Posibilidad

Desde la Diócesis se destacó la oportunidad de que los reclusos puedan creer en Dios. “Esta capilla supone que en nuestra sociedad hubo un reconocimiento del derecho de los reclusos a lo religioso. Eso es un avance frente a tanto laicismo negativo”, sostuvo Sanguinetti.

El obispo subrayó, además, el trabajo en conjunto entre la Iglesia Católica y la comunidad evangélica, y expresó su visión sobre el vínculo entre el recluso y la religión. “En las situaciones más duras, como la privación de libertad y los problemas de conciencia de porqué se ha llegado a eso, es fundamental la dimensión religiosa de un Dios que trae el perdón”, dijo.

 Más trabajo

Al entrar en la cárcel se veían otros trabajos además del espacio religioso. Algunos reclusos trabajaban en el cultivo de verduras y hortalizas, mientras que otros lo hacían en un taller de esculturas en madera. Según contó el director Bermúdez, el Instituto trabaja en conjunto con instituciones educativas y gubernamentales para darle “herramientas a las personas para que cuando salgan puedan reinsertarse a la sociedad”. En ese sentido, se realizan cursos para manejar retroexcavadoras, en conjunto con la Dirección General de Tránsito de la Intendencia de Canelones, y clases de Primaria y Secundaria, con algunos reclusos que empiezan la educación terciaria.

Compartimos algunas imágenes de la reciente inauguración de la Capilla en el Instituto Nacional de Rehabilitación N° 7 de Canelones.

Fernando Guerrero

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