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Ana María Fiorentín y Manuel Aispuro, los dos participantes canarios de ‘Master Chef’

Dos cocineros de Canelones se encuentran entre los diecisiete participantes del programa ‘Master Chef Uruguay’ (Canal 10), instancia a la que accedieron luego de una ardua preselección a la que asistieron más de 3.000 uruguayos vinculados a la gastronomía.

Ana María Fiorentín es jubilada y vivió toda su vida en Canelones. No se esperaba ni siquiera quedar entre los doscientos cocineros que la producción del programa seleccionó en primera instancia. Manuel Aispuro, por su parte, nació en la ciudad de Canelones, donde vivió hasta los 27 años. Hoy tiene una carnicería en Montevideo pero asegura que mantiene un vínculo muy grande con Canelones, y que conserva hasta el acento. HOY CANELONES dialogó con ambos participantes del concurso sobre el vínculo que tienen con la cocina y de la experiencia de pasar por un programa como ‘Master Chef’.

Sorpresa

Ana no esperaba que la producción de Canal 10 le dijera que había quedado entre los doscientos mejores cocineros. Sonó el teléfono, se enteró de la noticia y empezó a saltar de la alegría. Se abrazó con sus hermanas, que viven en Argentina pero que, en ese preciso momento, se encontraban de visita en su casa. “Con mis hermanas gritábamos de la alegría. Quedar entre los doscientos ya era un premio”, recordó.

Luego de la emoción y el festejo, el desafío era qué comida hacer para deleitar al jurado en la prueba realizada en la Plaza Independencia, que inauguró los programas del concurso. Luego de manejar varias posibilidades, Ana se decidió por conejos al escabeche. El plato tuvo mucho éxito pero la travesía fue conseguir los ingredientes. “Recorrí varios lugares para conseguir conejos y no encontraba. Ya desahuciada, fui a una carnicería en Canelones y conseguí los adecuados. En casa todos querían probar los conejos pero los escondí bien”, contó la cocinera en relación al plato que le dio ‘la cuchara’ de Master Chef.

Ana María Fiorentín fue enfermera durante cuarenta años aunque se considera cocinera de toda la vida.

Ana María Fiorentín fue enfermera durante cuarenta años aunque se considera cocinera de toda la vida.

Más difícil

En las instancias actuales del concurso, donde empezó la eliminación de los dieciocho mejores cocineros, la complejidad aumenta. En estas etapas, Ana deleitó al jurado con islas flotantes y recibió una distinción por su tarta de dulce de leche. “Las islas flotantes las presenté con tres salsas diferentes: la clásica, con sabayón y pasas, una con frutos rojos y otra con chispas de chocolate, como lo hacía cuando mis hijos eran niños”, puntualizó.

El desafío más grande fue cuando le tocó hacer comida italiana. “Entre los nervios y todas las opciones que tenía para usar, no me salió bien”, dice. Esto llevó a la cocinera a un pre eliminación, de la que salió victoriosa gracias a su tarta de dulce de leche. “Al dulce le puse ron, la masa tenía un poco de limón y la terminación fue un baño de coco”, explicó.

Ana se define como una cocinera de toda la vida, pero nunca lo hizo de una forma profesional. Trabajó como enfermera durante cuarenta años y, hasta ahora, los únicos que pudieron deleitarse con sus platos fueron sus amigos y familiares. Su hijo Juan Pablo sí se dedica a la cocina de forma profesional. Si bien madre e hijo tienen dos maneras distintas de ver la gastronomía, la vocación es algo que la familia Florentín heredó de generación en generación.

Manuel Aispuro cautivó al jurado con pollo a la crema de verdeo y vino blanco y guiso de lentejas con cinco horas de hervor.

Manuel Aispuro cautivó al jurado con pollo a la crema de verdeo y vino blanco y guiso de lentejas con cinco horas de hervor.

Canario en la capital

Desde chico, Manuel miraba cocinar a su madre y aprendía sus primeras recetas. El vínculo con la cocina lo profundizó cuando se fue a vivir a la capital. Buscaba prepararle una dieta a su hija, que había nacido hace poco, y a su padre, que se debía cuidar en las comidas por su edad. “Después me copé y hasta ahora me encanta cocinar”, contó. Sus mayores enseñanzas en el rubro las tuvo por parte de amigos cocineros, clientes de la carnicería y programas de televisión

Mandó “bromeando” el video de presentación al concurso y no se esperaba quedar entre los mejores. Los platos que cautivaron al exigente jurado del concurso fueron pollo a la crema de verdeo y vino blanco y guiso de lentejas con cinco horas de hervor. El desafío de Manuel también fue la comida italiana.

Ambos cocineros están orgullosos del grupo humano que se generó en el programa, así como con el nivel de los demás participantes. Han aprendido mucho en el intercambio con los otros maestros de la cocina y el concurso los ha motivado para perfeccionarse y profesionalizarse en la gastronomía. Ana “estudia todo el tiempo” combinaciones y recetas nuevas. Manuel, por su parte, piensa estudiar gastronomía luego de que termine le concurso.

El video que mostró los campos de Canelones

Como carta de presentación al concurso, Ana mandó un video preparando canelones. La escenografía fueron los campos de Echeverría, zona donde la cocinera vive. “Con mi hijo Juan Pablo armamos una mesa afuera de casa y mostramos los canelones ahí. En el fondo se veía el campo, las vacas y a nuestro perro, que se movía de un lado para el otro”, recordó.

El paisaje rural de Canelones fue un actor más de la presentación de Ana en ‘Master Chef’, sirviendo para que la cocinera mostrara su lugar de pertenencia.

Fernando Guerrero

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